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Naturaleza y vida salvaje

Me especialicé en fotografía macro simplemente porque me fascina. Me permite entrar en un mundo mágico que no se ve a simple vista y para mí no hay nada mejor que entrar con mi cámara en el bosque y perderme durante horas. Ver lo que normalmente no se puede ver y capturar en detalle imágenes de animales y plantas diminutos es fantástico. Me gustaría que la gente apreciara la belleza de estas pequeñas cosas y poder servirles de inspiración para conseguir imágenes espectaculares de estas sorprendentes criaturas de la naturaleza.

Hace poco, cogí mi OM-D E-M1 Mark III y me la llevé a la selva amazónica. Las condiciones difíciles y la rica biodiversidad hacían que este destino me sirviera para poner la cámara a prueba. Como nunca había hecho un viaje como este, para mí iba a ser toda una aventura.

Descubrí este espectacular lagarto anoles sentado en un tronco. Preocupado por si lo iba a asustar, decidí utilizar el objetivo M.Zuiko Digital ED 40-150mm F2.8 PRO. Con sus capacidades para primeros planos, consigue casi duplicar como objetivo macro ofreciendo una distancia de trabajo genial. Pensaba que los niveles bajos de luz podían dificultar la exposición y el enfoque, pero tras realizar la composición, situé el área de enfoque más pequeña sobre el ojo y la E-M1 Mark III la bloqueó al instante, incluso con tan poca luz.

Cuando me aseguré de que el lagarto se sentía cómodo, decidí cambiar a mi objetivo M.Zuiko ED 60mm F2.8 Macro y a mi flash FL900R difuso para disparar y hacer un apilado de los que ofrece la cámara para conseguir una mayor profundidad de campo. Lo difícil en este caso era hacer un apilado de enfoque sin trípode manteniendo la alineación en todos los fotogramas. En este caso, la estabilización en 5 ejes fue de gran ayuda.

A veces un encuadre natural nos permite capturar imágenes interesantes, como este saltamontes asomándose para mirarme desde una hoja. En este caso, cualquier pequeño movimiento de la cámara cambiaría radicalmente el aspecto de la fotografía. Disparar con cámara en mano me permite tener una libertad absoluta para explorar los diferentes puntos de vista y hacer pequeños ajustes en el ángulo de disparo. Disponer de tantas y tan pequeñas áreas de autoenfoque hace que sea mucho más fácil capturar con garantías de éxito a los sujetos.

Durante una vuelta en canoa por el bosque inundado, nos encontramos con un caimán sumergido en las aguas negras. ¡Estaba muy emocionado! Para conseguir más alcance, acoplé el teleconvertidor MC-14 M.Zuiko Digital 1.4x a mi objetivo 40-150 mm. Gracias a la pantalla abatible, pude sujetar la cámara por encima del borde de la canoa para enfocar el ojo. La estabilización de imagen incorporada me permitió capturar esta imagen a 1/25, algo que normalmente no es posible en 420 mm. ¡Genial!

A veces, cuando un sujeto es tan pequeño que incluso un objetivo macro no te ofrece la suficiente magnificación para verlo en todo su esplendor, yo utilizo tubos de extensión. Así es como fotografié esta araña de mirada adorable. Me encanta fotografiar arañas saltarinas. Con altas magnificaciones, enfoco moviendo la cámara poco a poco hasta que los ojos están nítidos. El visor OLED de la E-M1 Mark III ofrece mucho contraste y claridad, haciendo que el enfoque sea mucho más fácil en comparación con las cámaras que he utilizado anteriormente.

En el pasado, filmar el mundo macro suponía un gran desafío para mí. El movimiento de la cámara con una alta magnificación se nota mucho más al grabar vídeos. A mí, como me gusta viajar lo más ligero posible, no me queda mucho espacio en mi equipaje para un trípode.
La E-M1 Mark III me ha resuelto este dilema con su función de cámara lenta a 120 fps. Ser capaz de capturar imágenes y grabar sobre la marcha algo interesante, me ha proporcionado una nueva forma de descubrir en detalle a estas pequeñas criaturas.

Autor y fotógrafo: Geraint Radford.

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