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Naturaleza y vida salvaje

Durante casi tres décadas, he tenido el privilegio de viajar a algunos de los lugares más remotos de nuestro planeta y de fotografiar la vida silvestre y los problemas medioambientales, pero sobre todo las aves. He acampado sobre el hielo de la Antártida junto a una colonia de pingüinos emperador, he caminado por los bosques de Papúa Nueva Guinea en busca de las aves del paraíso, he tiritado de frío en una recóndita cabaña del Lejano Oriente ruso mientras fotografiaba osos pardos y he sudado a mares en la selva tropical amazónica buscando guacamayos. Pero la única constante, dondequiera que me ha llevado mi trabajo, ha sido la de intentar viajar lo más ligero de equipaje posible.

Así que, cuando el año pasado un fotógrafo amigo mío se pasó a Olympus, despertó mi interés. Sin embargo, seguía siendo algo escéptico: no creía que una cámara digital con un cuerpo tan pequeño pudiera ofrecer la calidad de imagen que necesitaba para mis clientes comerciales. Como profesional, dependo de las tasas de reproducción de la web, los editores, los anunciantes y las empresas de calendarios. Realizo fotografías para catálogos comerciales y envases, y luego esas mismas fotografías se utilizan con frecuencia en carteles y materiales de promoción. También vendo mis fotografías como copias de arte con ampliaciones que pueden llegar hasta el formato A2 o, a veces, incluso hasta tamaños mayores. ¿Podría el sistema Olympus sustituir mis cámaras DSLR de fotograma completo?

Después de un día usando la OM-D E-M1 Mark ll y el objetivo M.Zuiko Digital ED 300mm F4.0 PRO, supe que ya no volvería a utilizar mis cámaras DSLR. La calidad de imagen era espectacular, pero lo que más me impresionó fueron las muchas cualidades que esconde el cuerpo de la E-M1 Mark II. La vertiginosa velocidad de fotogramas de 18fps fue como pasar de un turismo a un Ferrari. Descubrí que la estabilización del cuerpo era tan buena que podía capturar imágenes a pulso a 1/15 de segundo. Adiós a los pesados trípodes.

Para la fotografía de la vida salvaje, hubo otra característica que me permitió realizar tomas que a otros les resultaban difíciles o imposibles de realizar. Durante una sesión en las Tierras Altas de Escocia, estaba fotografiando unas ardillas rojas saltarinas en un set que había montado expresamente en el bosque; las ardillas se sentaban en el extremo de un tronco antes de saltar por el aire hacia la cámara para coger una nuez que yo había colocado allí para atraerlas. Con la cámara configurada en Pro Capture I, capté todos y cada uno de los saltos que dieron las ardillas esa mañana. Mis compañeros, que utilizaban cámaras DSLR, estaban frustrados porque perdieron muchas oportunidades de capturar la ardilla en pleno salto.

Ya más cerca de casa, me encanta pasear por los pantanos del norte de Norfolk buscando aves que fotografiar. La ligereza del kit de Olympus me permite caminar todo el día sin sentirme lastrado por el equipo. Cubro más terreno y, cuando encuentro un sujeto que requiere un enfoque discreto y cuidadoso, puedo disparar de forma silenciosa; ya no tengo que quedarme mirando cómo una lechuza común que está cazando vira en su vuelo y se aleja al escuchar el ruido del obturador.

Autor y fotógrafo: David Tipling

Galería de imágenes

Todas las imágenes han sido tomadas con el siguiente equipo: