Mobile Version Hide

Parece que está accediendo a esta página por medio e Internet Explorer 6. Ya no es posible acceder a ella con este navegador.
Para una búsqueda más fiable y segura se recomienda utilizar uno de estos navegadores:

Firefox / Safari / Opera / Chrome / Internet Explorer 8+

Urbana y viajes

El sistema Olympus OM-D ha demostrado ser un equipo perfecto durante mis expediciones estos pasados años. Ya me había llevado un modelo previo de la gama OM-D a Bolivia, Perú, el norte de Suecia y los Alpes. Incluso con lluvia, granizo, temperaturas de -35°C y alturas de hasta 5500 metros, nunca he tenido ningún problema con este gran equipo fotográfico. Por encima de todo, destacaría su reducido tamaño y peso en comparación con una réflex digital, resto del equipo incluido; esto fue lo que me ganó como fotógrafo. Al pesar tan poco, me permite llevar más objetivos que antes, como un teleobjetivo zoom, que me puedo llevar a la montaña sin problema.






Las tres principales ventajas para viajes exigentes son: flexibilidad, fiabilidad y rendimiento.

Para probar la nueva Olympus OM-D E-M5 Mark III, decidí viajar a la zona del Zugspitze y de la Suiza sajona, que son dos de los lugares con paisajes más espectaculares de Alemania. Comencé mi viaje en Eibsee, un lago de montaña justo enfrente de la montaña Zugspitze, el pico más alto de Alemania.

Las condiciones no podían ser mejores para poner a prueba el equipo: llovía a cántaros y yo tenía curiosidad por saber si la resistencia de la E-M5 Mark III sería comparable a la de la E-M1 Mark II. La respuesta es: rotundamente sí. La lluvia no causó ningún problema. La cámara siguió intacta, sin verse afectada por la humedad, incluso aunque la llevaba al hombro, por lo que estuvo expuesta a una lluvia fuerte.



Cuando llegué al lugar para hacer fotos, puse la cámara en el trípode en el modo de alta resolución que ya había usado con facilidad en otros modelos. Al fijarme en los resultados en el ordenador, me impresionó bastante el nivel de detalle de los archivos raw. Las fotos tomadas sin el modo alta resolución tenían unos detalles espectaculares y unos colores muy fieles.

En el segundo punto fotográfico, la garganta de Partnach, dejé mi mochila y solo llevé conmigo el objetivo M.Zuiko Digital ED 7-14mm F2.8 PRO. Aunque las condiciones de luz no eran buenas, la cámara funcionó perfectamente y el objetivo gran angular fue perfecto para capturar toda la profundidad de la garganta en una sola fotografía. Lo que más me impresionó en este contexto fue lo eficaz que es la estabilización de imagen, que me permitió disparar con cámara en mano con una velocidad de obturación de 1/2s. De esta forma, puede mantener el ISO bastante bajo y trabajar sin trípode; una cosa que menos que llevar.

Durante la excursión, el peso reducido fue una gran ventaja. Con el M.Zuiko Digital ED 7-14mm F2.8 PRO y el M.Zuiko Digital 12-40mm F2.8 PRO pude fotografiar todo lo que quise sin tener que ir cargado como una mula.

La nueva Olympus OM-D E-M5 Mark III pasó con nota mis pruebas. Me parece una herramienta fiable para hacer fotos. La lluvia y el polvo no son un problema para ella y no le pone límites a la fotografía creativa. En resumen, confío por completo en este sistema.

Autor y fotógrafo: Daniel Ernst.

Galería de imágenes

Todas las imágenes han sido tomadas con el siguiente equipo: