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Urbana y viajes

En el momento en el que esta cámara llegó a mi casa, firmé el paquete y abrí la caja. Allí estaba: la nueva OM-D E-M10 Mark IV*.
Una cámara tan pequeña y con un diseño tan bonito que contagiaba confianza y fuerza.

No me puede esperar a sacar esta pequeña belleza por la ciudad y comprobar lo que era capaz de hacer. Mi primer sentimiento fue de familiaridad, como cuando no has visto a un viejo amigo durante años, pero la conversación fluye como si el tiempo no hubiera pasado. Me encontraba de forma instintiva con cada ajuste que necesitaba. La principal razón de esta sensación es el “menú rápido” de Olympus, con todos los ajustes que necesitas en una distribución clara. Además, aunque la cámara es muy pequeña, se ajusta a mi mano como anillo al dedo, con una empuñadura firme con la que no hay que hacer fuerza para agarrar la cámara. Esto es algo que muchas otras cámaras pequeñas no ofrecen.

Cuando estaba trabajando con la E-M10 Mark IV, también estaba acabando un proyecto de arte urbano en mi ciudad, La Haya: un retrato de mi compañera que funciona desde dos perspectivas diferentes. Me ha venido muy bien tener la cámara mientras pintaba, ya que ha sido muy fácil y divertido documentar mi trabajo. La estabilización de imagen en 5 ejes está genial. En las noches oscuras y frías, me permitía disparar con cámara en mano con un ISO relativamente bajo, manteniendo la atmósfera de la noche intacta, todo lo contrario de lo que hubiera ocurrido utilizando flashes. Por su reducido tamaño, esta cámara parece que no está pero cuando la necesitas siempre está.

El tamaño es algo que valoro mucho y me fascina que Olympus haya podido hacer una cámara así en un cuerpo tan pequeño. La E-M10 Mark IV, un objetivo M.Zuiko Digital ED 8mm F1.8 Fisheye PRO, un 17mm F1.8 y un 45mm F1.8 y ya tengo todo lo necesario para prácticamente cualquier situación fotográfica. Ya sea buscando por la calle nuevas fotografías urbanas, trabajando en murales o simplemente de camino al trabajo, el equipo fotográfico es tan pequeño que me lo puedo llevar a cualquier lugar sin mayores complicaciones.

Esa es exactamente la esencia de la buena fotografía a pie de calle. Es como el amor. Si lo buscas, no lo encuentras, pero el amor verdadero te encuentra. Lo mismo pasa con la fotografía en la calle, mis mejores fotos no estaban ni mucho menos planeadas. Con mi antigua cámara, esos días la habría dejado en casa y a mi trabajo le faltarían unas piezas importantes. Por otra parte, tampoco podría fotografiar las grandes campañas que hago, o tener mu exposición permanente en el Dutch Royal Theatre o incluso escribir este artículo. Nada de eso habría pasado si no hubiera tomado la decisión de pasarme a un formato más pequeño.

¿No resulta sorprendente cómo las pequeñas cosas pueden tener una gran importancia?

Si alguien se lo está pensando, le puedo decir que fotografío regularmente carteles de campañas para el Dutch National Theatre y, podéis creerme, las fotos que hacen estas pequeñas joyas tienen un aspecto estupendo en una valla publicitaria.

Autor y fotógrafo: Gordon Meuleman.

* En agosto de 2020.

Todas las imágenes han sido tomadas con el siguiente equipo: